sábado, 27 de agosto de 2016

Loreley
Según cuenta Loreley en sus propios testimonios publicados en 1950
Es en 1914 cuando se embarca en un camino del que no le será fácil regresar
Una serie de necesidades económicas y con un rompimiento frontal en su relación
es que toma la dura decisión de dejar atrás Monterrey para instalar su nueva residencia en Texas, la serie de documento que reposan en nuestro archivo




dan fe de ese transitar que por supuesto trazara una ruta que compartirá con su hijo Federico Cantú Garza 1907-1989 y ella, el solía referirse a ella como mamá o Loreto.

Decía Cantú en una de las ultimas entrevistas que sostendría a partir de la exposición homenaje en el Palacio de las Bellas Artes en 1986:

“Que quede bien claro que jamás recibí ayuda alguna de este o ningún gobierno
fue mi madre quien no solo me impulso ella me ayudo económicamente durante esa larga estancia en Paris que duro una década , a ella le debo todo”




Bajo este testimonio y recordando que Federico Cantú no solo lograría dese 1930 un reconocimiento internacional sino que esta grandeza estaba paralelamente reflejada en la cantidad de dinero que poseía y que le perduro durante décadas puesto que año con año generaba mas arte que se traducía en riqueza , al grado de convertirlo en no solo el hermano presumible sino el hermano proveedor y no podría ser menos lo que haría por su madre a lo largo de todos esos años, por ello es que si a alguien  se le puede colgar la medalla de manutención y cuidado de Loreley desde 1941
es él y solamente él , al grado que a la muerte de Loreley Federico hereda la deuda de la servidumbre y es en su sucesión testamentaria cuando se indemniza a la asistente que también jugaba el rol de sirvienta.











Adolfo Cantú






Textos Adolfo Cantú
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